Al final, ser greenkeeper es convivir con la naturaleza, no controlarla. Nuestro trabajo no consiste en imponerle nada, sino en acompañarla, aprender de ella y dejar que hable a través del campo."
¿Quién es Tomás?

Con 30 años de experiencia y dieciocho al frente de Infinitum, José Tomás Agulló es una de esas personas que encarna el oficio de greenkeeper con conocimiento, pasión y una serenidad que solo puede venir de alguien acostumbrado a observar la naturaleza cada día. Su carrera lo ha llevado de los campos agrícolas familiares a la construcción y gestión de campos de golf, hasta consolidarse en uno de los complejos más reconocidos del Mediterráneo. Para él, cuidar un campo es cuidar un ecosistema: una tarea de precisión, respeto y constancia.
Trayectoria
¿Cómo llegaste a esta profesión y qué te atrajo del greenkeeping?
Provengo de una familia de agricultores. Siempre me ha gustado el trabajo al aire libre, así que estudié agronomía. Mientras trabajaba en semilleros y almacenes agrícolas, pasaba con frecuencia por una zona donde estaban construyendo un campo de golf. Cada vez que veía las máquinas moviendo tierra, pensaba: “A eso quiero dedicarme yo”. Sin saber muy bien qué hacía un greenkeeper, envíe mi currículum.
El dueño de la empresa me dijo que no podía pagarme, pero me ofreció aprender. Acepté. Durante meses fui un día a la semana hasta que acabé haciéndome cargo de la obra mientras él estaba hospitalizado. Cuando volvió, me contrató. Así empezó todo.
Después vinieron años de construcciones, mantenimientos y viajes. Trabajé en Creta casi un año, en Almería en el desierto… hasta que un día me llamaron de PortAventura para formar parte del proyecto que hoy es Infinitum. Dejé la montaña, y literalmente, una cueva donde dormía durante una obra, y desde entonces este ha sido mi lugar.
¿Qué momentos destacarías de tu desarrollo profesional?
He aprendido mucho de cada etapa. En los primeros años, todo era prueba y error. En Almería, trabajando con céspedes de clima frío en pleno desierto, tuve que buscar soluciones imposibles: agua de baja calidad, calor extremo y un sistema de riego deficiente. Fue una gran escuela.
Y en Infinitum, estos dieciocho años me han enseñado gestión, planificación y liderazgo. Aquí he aprendido a combinar la agronomía con la política interna, a preparar cada propuesta de forma que nadie pueda decirte que no.
Logros profesionales
¿De qué logros te sientes más orgulloso?
De muchos, pero sobre todo del equipo que hemos formado. Recuerdo especialmente el torneo internacional que tuvimos que preparar en solo ocho semanas. Todo estaba listo cuando, justo al empezar, se puso a diluviar durante tres días seguidos. Trabajamos veinte horas al día, sin descanso. Nadie pensaba que se pudiera terminar, y lo logramos. Ese fue nuestro gran logro colectivo: demostrar que somos capaces de todo cuando trabajamos juntos.
¿Qué innovaciones habéis implementado en Infinitum?

Toda el agua que utilizamos es reciclada al 100 %, tratada en una planta de ósmosis inversa que gestionamos internamente. Hemos logrado reducir drásticamente los costes y aumentar la eficiencia instalando placas fotovoltaicas y estamos colaborando con la Universidad de Girona en el reciclaje de membranas de los sistemas de riego. Algunas de nuestras membranas llevan más de 18 años en uso cuando lo habitual es cambiarlas cada cuatro.
Además, llevamos años reintroduciendo especies en peligro de extinción como la cerceta pardilla, y mantenemos un control constante de flora y fauna. Estudiamos y cuidamos nuestro campo constantemente.
Infinitum y el equipo
¿Qué hace especial a tu campo?
Infinitum tiene algo único: tres campos juntos y, sin embargo, completamente distintos. Uno se integra en un humedal, rodeado de carrizos y tamarits; otro serpentea entre pinares; y el tercero es más abierto y técnico. Esa diversidad lo convierte en un lugar vivo, en contacto constante con la naturaleza.
Por ahora no hay casas dentro del recorrido, y eso hace que los jugadores sientan que están rodeados de paisaje puro. Es un lujo difícil de mantener, pero muy valioso.

¿De qué proyectos o mejoras te sientes más orgulloso?
El sistema de riego. Es algo muy importante. Sin un bombeo adecuado y un buen sistema de riego no hay campo.
¿Cómo te aseguras de que todo esté en las mejores condiciones?
Somos un equipo grande: 45 personas. Yo marco las pautas generales y tres asistentes supervisan el día a día en los campos. Tenemos un técnico de riego excelente, porque el riego es el corazón del campo. Sin un buen bombeo y una gestión precisa del agua, no hay césped posible.
Filosofía y sostenibilidad
Tu filosofía es “hacer las cosas lo más naturales posible”. ¿Qué significa eso para ti?
Significa no forzar a la naturaleza, entenderla y trabajar con ella, no contra ella. A veces buscamos una perfección que no existe: céspedes impecables, colores exactos, texturas uniformes. Pero la naturaleza es imperfecta, y ahí está su belleza.
¿Cómo equilibras la jugabilidad y la sostenibilidad?
Adaptándonos. Infinitum está en una zona de transición climática. Antes usábamos especies de clima frío, pero con el cambio climático era insostenible mantenerlas: necesitaban demasiados productos químicos. Desde 2022 estamos sustituyendo todo por especies de clima cálido, lo que nos ha permitido reducir en un 80 % el uso de productos fitosanitarios. Es un cambio enorme y una prueba de que la sostenibilidad también mejora la gestión.
Liderazgo e innovación
¿Cómo te mantienes al día con las tendencias del sector?
Leo mucho, participo en asociaciones de greenkeepers de varios países y mantengo contacto constante con proveedores, que suelen ser los primeros en conocer las novedades. También sigo la investigación de universidades americanas. La curiosidad es esencial en este oficio.
¿Qué consejo le darías a alguien que empieza?
Que observe, que se pregunte el porqué de las cosas. Este trabajo no es solo cortar césped: es entender cómo reacciona la naturaleza a cada decisión. Y sobre todo, que estudie. La formación continua es lo que marca la diferencia.

¿Cómo afrontas las nuevas tecnologías?
Con interés, pero también con prudencia. Siempre probamos antes de adoptar algo nuevo. Si algo funciona, lo mantenemos; si no, seguimos buscando. En los últimos años hemos experimentado con estaciones meteorológicas, sensores de humedad y software de control.
Creo que el futuro pasa por la inteligencia artificial y el uso de datos en tiempo real. Pronto los satélites podrán ofrecer información precisa sobre humedad, clorofila o crecimiento, y eso transformará nuestra manera de gestionar.
¿Cómo abordas la sostenibilidad y la gestión medioambiental?
En Infinitum disponemos de 4 certificaciones medioambientales: EMAS, ISO14001, GEO y Audubon internacional (Golf signature). Nuestra empresa está enfocada en el respeto al medioambiente, en el uso preferente de productos orgánicos y en ayudar a la fauna a que tenga su espacio con programas específicos como www.ordito.com para el seguimiento de aves y plantas.
Perspectiva personal
¿Qué te impulsa a dar lo mejor cada día?
Además de las hipotecas —que siempre ayudan a levantarse temprano—, lo que me mueve es el propio campo. Cada mañana quiero ver qué ha cambiado, qué necesita, cómo puedo mejorarlo. Es como un ser vivo: nunca está igual, y requiere atención constante.
¿Cómo gestionas la presión del puesto?
Aprendiendo a no escuchar cuando no hay que hacerlo. En este trabajo todos opinan, pero hay que distinguir entre la crítica constructiva y el ruido. Lo importante es mantener la calma y recordar que los resultados se ven a largo plazo.
¿Qué haces fuera del trabajo para recargar energía?
Pasar tiempo con mi familia y salir al monte. Soy cazador —un cazador ecologista, como me gusta decir— porque disfruto de la naturaleza en todas sus formas. Estar al aire libre es mi manera de desconectar y de seguir aprendiendo del entorno.
Maya y el futuro
Como uno de los primeros en adoptar Maya, ¿qué valor le ves a herramientas como esta?
Maya nos ha simplificado la gestión. Antes trabajábamos con montones de hojas de Excel para registrar riegos, tratamientos, fertilización, climatología… Ahora está todo centralizado. Lo mejor es que trabajas directamente sobre la aplicación: una vez que haces el trabajo, los datos quedan registrados automáticamente. Nos ahorra muchísimo tiempo de oficina y nos permite estar más en el campo, que es donde realmente aportamos valor.
¿Qué importancia tiene contar con herramientas fiables para apoyar tus objetivos profesionales?
Es fundamental. Estas herramientas nos permiten visualizar mejor lo que pasa y tomar decisiones más precisas. La tecnología no sustituye la experiencia, pero la amplifica. Si se usa bien, nos acerca un poco más a entender lo que la naturaleza nos está diciendo.
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